Esta quizás
sea la historia sobre un asesinato más hipócrita y corta que se haya contado,
donde todos, hasta yo mismo, sabían que iba a pasar. Lo peor de todo es que
nadie sabía que era un asesinato hasta que faltó su presencia. Nadie se da
cuenta que pasó por mucho tiempo, que sigue pasando y que pasará.
Llegué a la
casa con la cabeza desbordante de pensamientos peligrosos contra migo mismo.
Golpee con fuerza la puerta dejando ver toda la calentura que afloraba con
desdén desde mi corazón. Tardó rato largo en abrir; estaba a punto de irme, con
más calentura que al principio, hasta que la puerta se abrió estrepitosamente.
La cara de él estaba blanca, y con una bobera
que ya se había hecho habitual me dijo-¿Qué haces muchacho? Pasá!- Entré medio
ofendido por la demora.
-¿y? ¿Cómo va
la cosa?- me dijo con la voz media apagada de no haber hablado con nadie en
bastante rato.
-Ahí vamos,
como el culo más que nada-contesté mientras entrábamos en la habitación de él.
-Ahí va- me
contestó fríamente mientras se sentaba en la silla de la computadora.
-¿Vos?-
-Bien…no sabes
lo que me pasó el otro día...- se quedó
esperando mi obvia respuesta.
-… ¿qué?-
Dije medio caliente por tener que escuchar sus historias chotas teniendo
problemas graves, y a mi criterio, REALES.
- Me empezó
a hablar con una china por el face, y en eso que empezamos a hablar, pin pum
pan…para un poco a ver…- Comenzó a mirar cosas en Mercado Libre, y yo, como un
hijo de puta, re caliente, esperando que termine de contarme esa historia de
masturbación interracial para hablar de los temas que me tenían hecho pelota
hace un mes-Dale boludo!-, le terminé gritando.
-Sí, para…estem…y
ta nada, le dije para vernos y...para que me escribió la Chochi- y otra vez, me
dejó pagando. Me senté en la cama, ya medio rendido, porque, como agravante, no
era la primera vez que quedaba relegado por una conversación en el MSN.
Pasaron
quince minutos, y ahora él se reía como retardado de un emoticón de un
rastafari fumando porro que la Chochi le había mandado, al mismo tiempo que escuchaba una banda de origen checo que había
descubierto por Groovshark, e intentaba leer, vaya a saber uno por que mierda,
un diario digital brasilero.
Con esa imagen
me dormí hasta el otro día. Acababa de perder una supuesta conversación de
carácter psicológica y un pedo seguro en el bar.
No sé si
todos ven que humano, o parte de él, muere en esta escena, pero esta se repite
más de lo que podemos imaginar y se ha vuelto más parte de nosotros de lo que
creemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario