jueves, 17 de noviembre de 2011

De las tristezas inevitables.


Esta quizás sea la historia sobre un asesinato más hipócrita y corta que se haya contado, donde todos, hasta yo mismo, sabían que iba a pasar. Lo peor de todo es que nadie sabía que era un asesinato hasta que faltó su presencia. Nadie se da cuenta que pasó por mucho tiempo, que sigue pasando y que pasará.
Llegué a la casa con la cabeza desbordante de pensamientos peligrosos contra migo mismo. Golpee con fuerza la puerta dejando ver toda la calentura que afloraba con desdén desde mi corazón. Tardó rato largo en abrir; estaba a punto de irme, con más calentura que al principio, hasta que la puerta se abrió estrepitosamente. La cara de él estaba blanca, y con  una bobera que ya se había hecho habitual me dijo-¿Qué haces muchacho? Pasá!- Entré medio ofendido por la demora.
-¿y? ¿Cómo va la cosa?- me dijo con la voz media apagada de no haber hablado con nadie en bastante rato.
-Ahí vamos, como el culo más que nada-contesté mientras entrábamos en la habitación de él.
-Ahí va- me contestó fríamente mientras se sentaba en la silla de la computadora.
-¿Vos?-
-Bien…no sabes lo que me pasó el otro día...-  se quedó esperando mi obvia respuesta.
-… ¿qué?- Dije medio caliente por tener que escuchar sus historias chotas teniendo problemas graves, y a mi criterio, REALES.
- Me empezó a hablar con una china por el face, y en eso que empezamos a hablar, pin pum pan…para un poco a ver…- Comenzó a mirar cosas en Mercado Libre, y yo, como un hijo de puta, re caliente, esperando que termine de contarme esa historia de masturbación interracial para hablar de los temas que me tenían hecho pelota hace un mes-Dale boludo!-, le terminé gritando.
-Sí, para…estem…y ta nada, le dije para vernos y...para que me escribió la Chochi- y otra vez, me dejó pagando. Me senté en la cama, ya medio rendido, porque, como agravante, no era la primera vez que quedaba relegado por una conversación en el MSN.
Pasaron quince minutos, y ahora él se reía como retardado de un emoticón de un rastafari fumando porro que la Chochi le había mandado, al mismo tiempo que  escuchaba una banda de origen checo que había descubierto por Groovshark, e intentaba leer, vaya a saber uno por que mierda, un diario digital brasilero.

Con esa imagen me dormí hasta el otro día. Acababa de perder una supuesta conversación de carácter psicológica y un pedo seguro en el bar.

No sé si todos ven que humano, o parte de él, muere en esta escena, pero esta se repite más de lo que podemos imaginar y se ha vuelto más parte de nosotros de lo que creemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario